
Nada me turbó más que un pichón
que zureaba sobre una rama, entre la isla y el río.
Era su collar de alfóncigo, de lapislázuli
su pechuga, tornasolado su cuello,
Hacía girar sobre el rubí de su pupila
párpados de perla y orillaba sus párpados una línea de oro.
Negra era la aguda punta de su pico, como el cabo
de un cálamo de plata mojado en tinta.
Se recostaba en la rama del arac como en un trono,
escondiendo la garganta en el repliegue del ala.
Mas, al ver correr mis lágrimas, le asustó mi llanto
e irguiéndose sobre la verde rama, desplegó sus alas
y las batió en su vuelo, llevándose mi corazón.
¿A dónde? No lo sé.
(Abulhasan Alí Abenhisn)
Leonard Cohen - Dance Me to the End of Love
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